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DEGUSTACIÓN

Temperatura:
La cerveza lager o rubia debe servirse a seis u ocho grados. Una cerveza
más fría desarrolla menos espuma, y más caliente,
una espuma menos consistente.
Presentación:
El recipiente de la cerveza -vaso, copa o jarra- no debe presentarse
congelado, pues dificulta la formación de espuma y la apreciación
visual del liquido, y a la hora de saborear una cerveza, deben de
tenerse en cuenta su brillo, su transparencia y la cremosidad de su
espuma.
Color
y sabor: La graduación alcohólica,
el amargor, el cuerpo y la temperatura determinan el sabor de una
cerveza. Los colores -rubia, negra, tostada o blanca- no implican
ningún sabor asociado, únicamente dependen del mayor
o menor tueste del cereal durante el malteado.
PRODUCTO
DE BELLEZA 
En
la antigüedad, los egipcios mantenían la frescura de su
piel mediante la aplicación de espuma de cerveza. En Prusia,
en el siglo XVI, las princesas empleaban la cerveza para cuidar el cutis
y desarrollar el busto. Hoy en día, los fabricantes de champús
incluyen cerveza en sus productos por sus propiedades suavizantes.
CONTRIBUCIÓN
A LA SALUD 
La
cerveza posee un alto contenido en vitaminas, sales minerales, proteínas,
fibras, micronutríentes y carbohidratos. Según un estudio
realizado en la Universidad de Cardiff (Reino Unido), la cerveza incrementa
el colesterol "bueno", mejora la coagulación de la
sangre, tiene un alto valor nutricional y favorece la digestión.
Sus autores aconsejan el consumo diario de cerveza incluso a las mujeres
en periodo de lactancia, dado que sus proteínas estimulan el
flujo de la leche materna.
CERVEZA
EN LA DIETA 
La
cerveza contiene de 4 a 5 grados de alcohol y carece de grasas. Una
caña, por ejemplo, tiene menos calorías que un refresco,
un vaso de vino o un zumo de piña.
Calorías
por cada 100 ml.: Cerveza (42), refrescos (44), zumo de piña
(54), vaso de vino (67).
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